jueves, 21 de julio de 2011

sigo con lo mismo: NUESTRO PÚBLICO ENVEJECE!...

El tema de la edad de nuestro público sigue preocupándome, y el problema no es sólo local. El musicólogo Bernard Gordillo se dio una vuelta por este blog y luego llevó mi post sobre el tema al suyo .

El tema sigue preocupándome. Sigo haciéndome planteos, que ya postearé por aquí. Mientras tanto, invito a los nuevos lectores a leer mi post en este blog, o el que puso Bernard Gordillo en el suyo:

En este blog: ¿Quién va a los conciertos de música antigua?

Post en el blog de Bernard Gordillo: Ramiro Albino and the aging audience

6 comentarios:

  1. Ramiro:
    Voy a tratar de aportar algo, a pesar de mis limitados conocimientos musicales.
    Hasta que punto el ambiente cultural en que fue creada la música antigua se esta volviendo ajeno a las generaciones más jóvenes. Creo que esta puede ser una causa entre muchas otras.
    Me parece que la música antigua no fue hecha para el formato "concierto". A su vez es dificil recrear su hábitat propio. Escuchar la música de un procesión es muy distinto a participar de la procesión. Si a esto le agregamos que para muchos jóvenes la experiencia de la procesión, de la fe, de la teología etc., les resulta ajena, les es más dificil conectar con esa realidad.
    Me parece que algo de eso intentaron hacer las recreaciones, pero no se con que éxito.

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  2. Gelfand el ambiente cultural en el que fue creada la música mal llamada antigua tiene a "grosso modo" entre 500 y 250 años de antiguedad. Por lo tanto no tiene nada que ver con el nuestro. Mucha música antigua sí fue creada para formato concierto. No confunda la música religiosa con la música antigua, es una parte de ella.
    Para mí el problema pasa por otro lado, no el teológico o el apartarse de la religiosidad como deja entrever el amigo Gelfand.
    Nuestra época odia a la música como bien dice Pascal Quignard. Tenemos música de espera de telefono, subimos a un colectivo y hay musica, entramos a un ascensor y hay muzak, esperamos en el medico y hay musica. La musica ha devenido un "wallpaper" de la vida cotidiana.

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  3. Sigo. Hasta hace unos 60 o 70 años escuchar música era un ejercicio activo. Había que ir a un lugar y se escuchaba musica en vivo. Por lo tanto era un divertimento de a lo sumo una vez por semana. Por otro lado la costumbre de hacer musica en casa entre los miembros de la familia se perdio por completo. Tal vez la conserven los irlandeses y los checos solamente. El concepto de obra musical tambien ha desaparecido. Los jovenes piensan en temas independientes que se bajan de la "nube". El disco como obra como concepto tambien ha desaparecido. Todas esas tranformaciones se aplican a la musica en general. La musica antigua como busqueda historicista desde el vamos ya es elitista. El mozarteum puede tener abonados jovenes por herencia de padres y abuelos que escuchan musica clasica a pesar de no avanzar mucho mas alla de Mahler. Pero la version favorita de la Matthaus Passion de ese grupo es la de Karajan con bajo continuo en piano! La academia Bach con un enfoque historicista en cambio debe moverse en un circuito mas reducido y los jovenes que van no pagan porque son alumnos de conservatorio.

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  4. Sigo.
    Por ultimo la Argentina en particular vive una decadencia cultural gigantesca y no viene al caso analizar los responsable politicos y sociales. Sólo me permito agregar que dado el grado inmenso de farandulizacion de la sociedad, Marcelo Tinelli presidente en el 2015 no es una idea descabellada. Pasó en Italia porqué aquí no ? Los musicos antiguos para mí deben tratar de romper el circuito de varias formas posibles. Trabajando con otras artes, como el Combatimento hecho con Periferico de Objetos de Garrido, utilizando espectaculos mucho mas visuales, como bailarines o decorados, explorando el cross over por ejemplo con el folclore o el tango y por sobre todas las cosas intensificando las cosas "populares" de la musica antigua. La improvisacion, el juego, la danza, el sabor melodico de algunos repertorios (un concierto de canciones de Dowland, Purcell, Beatles y Sting con laudes y gambas por ejemplo) y el sentido del humor.
    No sé son puntas que se me ocurren.

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  5. Goolian, gracias como siempre por tus comentarios!

    Perdón, pero estoy en unos días de locos y no puedo contestarte debidamente, ojalá haya más gente que se anime a debatir, a decir lo que piensa, y a ayudarnos a enriquecernos de ideas.

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  6. Lo primero que se me ocurrió fue una (casi) humorada en forma de pregunta: ¿Habría acaso que modernizar la música antigua? Luego me pregunté si realmente esa pregunta que me había hecho (soy consciente de que estoy siendo reiterativo) en verdad no tenía algún sentido. Digo (y no digo nada nuevo): que probablemente puede pensarse la música antigua a partir de diferentes lugares. Está la fecha en que cada obra ha sido creada (en algunos casos escrita, en otros no); están los instrumentos con que esa música era interpretada; están los modos propios de esa interpretación... Y por supuesto, también están los contextos, tanto referidos al ámbito acústico en el cual esa música suena como a quién es la persona que la escucha. Luego pienso en un tipo como Sting, recuperando en el siglo XXI la música de Dowland, pero modernizándola inevitablemente, pues es un ex The Police quien la interpreta, y ese dato no puede ser obviado por el público. Un público que no es el de la época de Dowland, por cierto. Y que por ende no puede escuchar ninguna música del mismo modo en que lo hacían aquellos ciudadanos de entonces. ¿Qué significa hacer música antigua? ¿Están nuestros oídos preparados para una sonoridad que nos resulta en cierto modo ajena (pero no me refiero a la música, sino a la sonoridad en sí misma, generada a partir del uso de determinados instrumentos)?

    Entonces, por un lado creo que es prudente promover el rescate, casi museológico, de las prácticas historicistas, conservando la historia de cómo y quiénes hacían esa música siglos atrás, en el renacimiento o el medioevo, música, instrumentos e incluso vestuarios de época incluidos. Pero en lo referente a la escucha de esa música ya no con criterio museológico, sino meramente estético, tal vez sea necesaria la adecuación de aquel sonido a esta realidad actual de los oyentes del siglo XXI. Y por supuesto, ya no será la misma música, sino una versión aggiornada... Pero lo cierto es que de por sí resulta imposible recrear hoy la misma música de entonces, por el simple hecho de que ni quienes la hacen ni quienes la escuchan son los mismos. Este límite impone de por sí una frontera insalvable, excepción hecha del supuesto de poder viajar en el tiempo. Y ni siquiera así, porque nosotros seguiríamos teniendo nuestro acervo formativo, ajeno a las realidades de otros siglos pasados.

    Este es el verdadero dilema, entonces: no podemos hacer música antigua auténtica, pues ya no estamos en la antigüedad. Por ende, aggiornarla será siempre inevitable. Cabrá pensar qué aggiornamientos sean aceptables y cuáles no, en todo caso. Y ahí es donde se crearán los contratos de lectura con el público, que mostrará su adhesión o su rechazo.

    En mi caso en particular, mi sensibilidad no parece terminar de llevarse del todo bien con el sonido que propician las cuerdas de tripa y los metales sin válvulas... y pese a todo me gusta la música de las épocas en que tales instrumentos eran "modernos".

    Un abrazo y perdón por la extensión.

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